De aventura por el río Sil.

Tres horas de aventura en descenso en canoa.
Sábado de agosto, el calor empieza a notarse a través de las ventanas del autobús que nos dirige al embarcadero de un pequeño pueblecito de El Bierzo llamado Requejo. En el trayecto desde Ponferrada realizamos una pequeña parada para desayunar mientras un monitor nos informa de la actividad que estamos a punto de realizar. El viaje apenas dura 30 minutos, pero se agradece el desayuno para desperezarse!! Empezamos de aventura por el río Sil.
Descenso por el Río Sil

Nos bajamos del autobús que nos deja a apenas 50 metros del punto de partida. Un puente colgante nos permite volver a la niñez, y empezar a darle uso a la cámara de fotos para inmortalizar estos momentos de alegría.

Sobre el verde próximo al río ya descansan las 10 embarcaciones que serán nuestro medio de transporte en las próximas 3 horas… pero antes de poder tocarlas, el monitor nos realiza una demostración práctica de como realizar las maniobras con los remos.

El sol empieza a apretar con más fuerza… empezamos de aventura por el río Sil, las caras de mis acompañantes empiezan a ponerse coloradas, parte por la acción de los rayos UVA parte por los nervios de hacer una actividad inédita para todos nosotros. En la noche anterior habíamos reído durante la cena con las habilidades natatorias de todos nosotros en caso de volcar en la canoa… pero ahora que tenemos el Río Sil delante, con un caudal sorprendente para esta época del año y una corriente que se aprecia a simple vista… las bromas han disminuído, dejando paso a la intranquilidad de la primera vez.

Como en un acto disciplinar del ejercito, nos equipamos con chalecos y cascos de seguridad, y por parejas nos dirijimos a las canoas. El monitor rompe las parejas preestablecidas por nosotros y las organiza a su manera. Primera en la frente, el amigo Julian, 100 kg. de persona será mi acompañante en esta aventura. Las posibilidades de que ese trozo de plastico flote cuando sus posaderas rebosen sobre él disminuyen por momentos en los cálculos que realizo en mi cabeza mientras camino… un poco acojonao!!! Quien me mandaría decir que sí cuando añadimos esta actividad en nuestro paquete vacacional.

Nos montamos en nuestra preciosa canoa naranja y nos hacemos la pertinente foto, todavía sobre el verde… bien, de momento esto flota!! cual longaniza el monitor nos empuja con una cuerda y nos arrastra hasta descender por un pequeño talud y… al agua, patos!!

Mis cálculos no fallan y la canoa realiza la primera inmersión… Por suerte, salimos a flote, eso sí, con la barriga ya mojadilla y el habitáculo lleno de agua. Las risas de los demás constatan que somos la barca ballena… osea la más pesada.

La corriente hace su trabajo y nos endereza río abajo de aventura por el río Sil. Los primeros metros son como para el que aprende a andar en bici… osea, hacemos todo al revés… perdemos la noción de que es izquierda o derecha… las instrucciones del monitor…pues como quien oye llover, no las damos asimiladas… pero al final, cual bailarinas de ballet, Julian y yo conseguimos remar al compás… y las risas de los demás se convierten en miradas de admiración… QUE VA!!! Es coña… nuestra embarcación parecía que se había bebido todo el vino del bierzo y no bajó recta ni el tramo de aguas tranquilas; esta actividad tocó con animación y el papel de los payasos pues no tocó a nosotros.

Como era un delito con el calor que hacía no catar el agua en condiciones, en uno de esos rápidos habituales del primer tramo, al amigo Julián se le olvidó avisar que venía una curva y la canoa realizó un giro perfecto para escupirnos al río. Y cual pececillos bajamos los siguientes 100 metros sin canoa… o más que pececillos cual saco de patatas que va descontrolado esperando que en un momento dado la suerte le acompañe y se detenga en una zona tranquila. Nuestra canoa ya nos había abandonado y no tenía intención de soportar nuestro peso deslizando a toda velocidad sobre el agua cual alma que se lleva el diablo. Pero en un alarde de habilidad, nuestro monitor la apresó y la detuvo.

Aquí llegó otro momento épico. Montar en una canoa dentro del agua, pues tiene su cosa. Te agarras, intentas dar impulso para subirte… y zas!!! te resbalas sobre la superficie de la canoa que te devuelve al agua como venganza por el exceso de tonelaje. A la segunda, ya por orgullo se apunta mejor y para dentro del habitáculo.

El resto del tramo, ya con aguas más tranquilas, nos permitió ver el paisaje entre cañones del río Síl, con pequeñas paradas para fotografías, risas… hasta llegar al punto final en el que fuimos agasajados con un pequeño aperitivo que algunos devoramos como si no hubiéramos comido en la vida, fruto del esfuerzo realizado.

Resumiendo, somos un grupo de amigos que nos gusta viajar y conocer nuevos sitios… pero combinarlo con experiencias que hacen recordar que tenemos la adrenalina ahí para algo, hacer turismo por El Bierzo recomendable al 100% y apto para todos los públicos.
Aquiaventura

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies

MINA ROMANA DE LAS MÉDULAS

DESDE 148 EUROS POR PERSONA

Considerada la mayor mina de oro romana a cielo abierto.

You have Successfully Subscribed!